¿Mis mujeres expresaron demasiado?

¿Se pueden tener demasiadas historias?

En un taller muy interesante de poesía (lo termino esta semana por cierto) me enseñaron una técnica de “alter ego literario” y decidí crear un seudónimo que me permite ver la vida no como Andrea sino como un señor fisgón, analista, un poco machista y desinteresado al que llamaremos Andreus.

Si el honorable señor Andreus tuviese que juzgar a las mujeres de mi familia, yo tendría que otorgarle muchas de las siguientes palabras para contrarrestar sus argumentos que dicen que en el 2025 la igualdad es un hecho y que no tendríamos porque seguir peleando cada una en su propia trinchera el término acuñado en el diccionario como “derecho”. 

Mi abuelo siempre me dijo que un Benito del parque Juárez había expresado alguna vez que el respeto al derecho ajeno es la paz y creo que si las mujeres no fuesemos tan juzgadas existiría más paz en este mundo.

Ahora según el señor Andreus las mujeres de mi familia expresaron demasiadas cosas innecesarias y que solo yo tengo el derecho a sobresalir porque nadie más pudo “estudiar en la universidad”. 

Estimado señor Andreus:

Si yo hubiese nacido en otra época posiblemente no podría firmar cada publicación del blog como Andrea Lucía así que hoy quiero honrar a todas las mujeres de mi familia, que quizás nunca fueron a la universidad o tuvieron renombre internacional pero nadie puede negar su arte, honorabilidad y que siempre tuvieron mucho por decir. 

Sí señor, esta soy yo escribiendo…

Quizás una le dijo demasiado en sus cartas o recortes y por eso las he encontrado en el archivo de mi abuela sin ser publicadas o bien recortadas porque al ser mujer pensó que no podía tener una carrera. Sin embargo siempre sostuvo a su familia de la mano para que pudieran crecer y ser hombres y mujeres de bien como diría usted.

Encontramos a la “nonna di Torre Pellice”

Otra hablaba muy fuerte y usted odiaba su voz. En realidad lo hacía porque a su mamá le fallaba el oído o porque su música inundaba las casas y no los estadios completos que pudo haber llenado con sus melodías.

Tres artistas de primer nivel: las Fornero Vadino

Otra probablemente limpió su casa demasiado o no supo que pintura ponerle a su única pared blanca, descuidando su apariencia y perdiendo la memoria ya para sus últimos días, porque sabía que no existían suficientes lienzos para vender su pintura o se dio cuenta que el arte no se vende, el arte cura, el arte renueva y eventualmente llegará su bisnieta Andrea a pelearse los botes pintados que están en las repisas de su abuela. No para venderlos, no para usarlos si no para tener en sus manos a las mujeres que expresaron, le dijeron o le molestaron demasiado.

Pintados a mano por Noemí Fornero

Mis mujeres Andreus , tejieron tantas historias que no me da tiempo de publicarlas todas. No se habla lo suficiente de lo que  las mujeres deben gritar y que usted pueden elegir decir o callar. Al final a un hombre no se le exige lo mismo que a una mujer… 

Lo único que puedo decirle, es que fueron tan buenas, honorables y trabajadoras que los hombres a sus lados jamás dudaron en darles el reconocimiento que se merecían aunque sus logros para usted no son las que un menester del hogar. 

La familia que entendió el don del arte

Sin más por el momento,

-Andrea Lucía @meetmywords 

¿Y si hoy se toman el tiempo de agradecerles a las mujeres que los han llevado a ser las personas que son hoy?


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